La Vocalía de Juventud de la Agrupación de Hermandades y Cofradías fue la principal encargada de la organización de este traslado, haciendo de la juventud el eje de una jornada que quiso poner de manifiesto el compromiso de las nuevas generaciones con la devoción a la Patrona de Córdoba.
Desde el Santuario de la Fuensanta, la Virgen emprendió su camino hacia la Santa Iglesia Catedral sobre unas andas, rodeada de jóvenes procedentes de los grupos jóvenes de las hermandades y cofradías de la ciudad, así como de miembros de la Delegación Diocesana de Juventud. Una representación que hizo visible, por las calles de Córdoba, una juventud cofrade unida en torno a su Patrona.
Al frente de la cuadrilla se encontraba Álvaro Guillaume, capataz designado para este traslado, con una cuadrilla integrada por jóvenes de entre 16 y 24 años. De esta manera, también bajo las trabajaderas, la juventud adquirió un papel protagonista, siendo la encargada de portar a la Patrona durante su camino hacia la Catedral.
El traslado tuvo desde el primer momento un marcado carácter de oración. El Santo Rosario acompañó el caminar de la Virgen, sucediéndose los misterios durante el recorrido en un ambiente de recogimiento y devoción. La oración mariana se convirtió así en el hilo conductor de una jornada en la que los jóvenes no solo acompañaron a la Fuensanta, sino que caminaron con Ella desde la fe.
El cortejo contó igualmente con un cuerpo de acólitos, que acompañó a la Patrona durante el recorrido y aportó la solemnidad propia de un acto de estas características. Junto a ellos, las diferentes representaciones y los jóvenes fueron configurando un cortejo cuidado en sus detalles y especialmente vinculado a la juventud.
La música tuvo también un papel destacado. Los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Fuensanta acompañaron el caminar de la Virgen desde su salida del santuario, mientras que el Coro Joven de la Diócesis de Córdoba puso su voz al servicio del traslado, acompañando los momentos de oración y contribuyendo a crear una atmósfera especialmente emotiva.
Bajo los sones de la banda, las voces del coro y el rezo del Rosario, la Fuensanta avanzó por las calles de Córdoba en dirección a la Catedral, recorriendo la plaza y avenida de la Fuensanta, Campo Madre de Dios, Agustín Moreno, Don Rodrigo, Lineros, plaza del Potro, Lucano, Cardenal González y Magistral González Francés, hasta alcanzar la Puerta de Santa Catalina.
Fue una jornada especialmente calurosa. El intenso calor acompañó el recorrido, haciendo todavía más significativo el esfuerzo de los jóvenes que quisieron permanecer junto a la Patrona y de todos cuantos participaron en este traslado.
Una vez alcanzada la Santa Iglesia Catedral, la comitiva fue recibida por el deán de la Catedral de Córdoba, que quiso agradecer públicamente la participación y el acompañamiento a la Virgen en una jornada tan calurosa. Sus palabras reconocieron el esfuerzo de quienes habían hecho posible que la Fuensanta llegara hasta el primer templo de la diócesis rodeada de juventud, oración y devoción.
El 6 de septiembre dejó así una estampa especialmente significativa para la Córdoba cofrade: su Patrona caminando hacia la Catedral acompañada por sus jóvenes, portada por una cuadrilla joven, escoltada por un cuerpo de acólitos y acompañada por la música y las voces del Coro Joven de la Diócesis de Córdoba, mientras el Santo Rosario marcaba el paso de una jornada vivida desde la fe.
Un traslado organizado desde la Vocalía de Juventud de la Agrupación de Hermandades y Cofradías que convirtió a las nuevas generaciones en verdaderas protagonistas. Jóvenes que rezaron, cantaron, portaron y acompañaron a la Fuensanta, demostrando que la devoción a la Patrona de Córdoba tiene presente y, sobre todo, tiene futuro.